Tantos años y aún no he vivido. Por roces, tragos, caídas, miradas, subidas, bajadas, caricias y lágrimas, medimos el tiempo y al final nos sabe a nada.Y te preguntarás a qué sabe la nada,pues es como cuando tienes la boca tan seca que parece que te sale fuego de ella,a eso sabe.
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