domingo, 6 de junio de 2010

Charlotte se levantó,unos rayos de luz atravesaban su tenue cortina plata.
-¡Charlotte! ¡Charlotte! el desayuno,baja rápido o se te enfriaran las tostadas.
Era su madre,siempre tan atenta de ella,se deshizo rápido de las sábanas y bajó descalza. Todavía había un montón de cajas amontonadas en la puerta de la mudanza,llego a la cocina y encontró a su pequeña hermana de 6 años tomando su tazón de cereales,lista para ir al colegio, tenía el pelo recogido en dos coletas a los lados de la cabeza,su pelo era sedoso y castaño,aunque parecía una mandarina a las luz del sol.
-Buenos días-dijo Charlotte.
-Si no te das prisa llegarás tarde al instituto y no creo que quieras eso en tu primer día.Dijo su padre buscando sus llaves.Es joven,aunque ya tenia alguna que otra cana,también es alto,su pelo es negro como el carbón y sus ojos son lapislázuli,igual que los suyos.
-Tienes razón debo irme ya-Charlotte cogió una tostada y subió lo más rápido que pudo.Ya llegaba tarde por lo que decidió dejarse el pelo suelto,se puso unos vaqueros largos,pitillos y oscuros,una camiseta blanca con letras en japones y unos botines de deporte blancos.Bajo las escalera tan rápido como pudo y se dirigió al instituto.

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