sábado, 2 de abril de 2011

Llueve bajo los árboles y abundantes gotas de nostalgia que estremecen mi amanecer y salpican fuera. La luz desaparece, se repliega en oscuridad el crepuscúlo que hinunda mi circulo polar. Se forma un muro que me evade de la realidad, nadie se concentra en derribarlo y pasarlo. La tierra me absorve a tal profundidad que las raíces me pierden la vista. Siento que quema, que arde... llegué a mi núcleo, mi mundo. Donde muero en soledad y ahogo la tristeza.



Siguen pasando horas como si fuera un segundo infinito.

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