
Solo quiero dormir cuando todo ha llegado a su fin, cuando el sol se ha escondido y la luna acaricia las estrellas de la noche. Es una tranquilidad innata que se rompe con mi llanto, en la oscura habitación donde necesito oír tu voz, sin ella me encuentro sola,sin ti. No hago más que hundirme en la tempestad y los demonios de debajo de la cama no me dejan en paz, susurran entre ellos y juguetean mientras me hacen sufrir. En mi noche de dolor, preludios nocturnos que me hacen sentir cada pinchazo en la piel, veo como mi retina no soporta el peso del mundo y desea ahogarlo, que todo caiga . . .
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