
Cuántas veces pude contar las estrellas aquella noche de luna media, antes de poder dormir, lo cierto, es que no lo recuerdo, pero si que recuerdo como buscaba figuras en ellas, buscaba las constelaciones que desde pequeña me habían enseñado y con su significado, y me preguntaba como esas estrellas, tan lejos y ya, tal vez muertas, son capaces de seguir presentes, que su brillo no se apague,y que desde tiempos inmemorables hayan sido las guías de muchos marineros en aguas perdidas, en mares bravos y océanos que guardan secretos.
Me di cuenta que lo que una vez sirvió de tanto hoy ya no es nada, y tal vez con las personas sea igual, lo grande y deslumbrante que puede llegar a ser una persona, lo que nos pudo ayudar cuando estabamos perdidos en ríos de amargura y lagos de soledad,todo eso es capaz de morir en menos de 60 segundos y a continuación de ella sólo nos queda un amargo recuerdo, que no queremos rememorar y al tiempo pasa a ser nada, cenizas de un ayer ya olvidado que nos tomamos como un chiste y reímos como sí no fuesemos capaces de recordar lo que una vez sentimos. Supongo que las cenizas vuelan, igual que algunas personas llevandose sus recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario