domingo, 11 de marzo de 2012

Primavera, cercana y lejana

Esa mañana se tomaba un café con sabor a pis de cabra. Ella sola en la casa. En una mañana soleada, quizá saliese a pasear un rato sin una hora de vuelta, de todas formas nadie la esperaba a la vuelta. Abrió las ventanas, dejó correr la brisa que traía olor a primavera, aunque aún quedaba un mes para ella. Las flores ya habían desatado sus más lindos y llamativos pétalos, "¡Habrá que disfrutarlo mientras dure!" Salió corriendo, dio un portazo que retumbó por todo el piso, y bajó corriendo las escaleras. No quería perderse un segundo más de ese maravilloso día.

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