Estar donde estés tú y poder susurrarte aquéllo que nunca digo.
lunes, 19 de diciembre de 2011
Si llegases a saber todo lo que puedo llegar a pasar por ti, no pondrías tan en duda mis palabras, si tan solo fuese capaz de decirte la mitad de lo que paso cada vez que te digo algo, y las consecuencias que tiene en mi cabeza, en mi vida y ¿Por qué no? En mi pecho. Has pasado de 0 a 100 demasiado deprisa y nunca supe controlar las revoluciones.
lunes, 5 de diciembre de 2011

Odio la forma que tiene de abrazarme, odio su sonrisa, su pelo, su mirada, sus manos, su nariz, sus mini lunares, sus cosquillas, su ombligo, sus juegos, su voz, sus palabras, en resumen ¡LE ODIO! Pero que harta de mentiras estoy diciendo... Ojala odiase algo suyo, aunque fuese su lunar de detrás de la oreja que tanto me encanta.
A veces creo que soy más tonta que cualquier ser humano, porque no avanzo sigo atrancada en el mismo bache del camino ¡Es esa maldita piedra que no quiere moverse! La odio, por hacerme estar estancada en un mismo lugar, que parece que avanzo pero vuelve a estar y vuelvo a tropezar. Busco alternativa, e incluso e probado a alejarme de ella, pero la tonta me sigue o quizás la tonta sea yo por no querer seguir mi camino con ella ¿Quién sabe? Nadie sabe.
Nos enseñan a leer, a escribir, a saltar, a correr, a hablar, a querer, a sentir, a comprender, a interpretar, a saludar, a pintar, a dibujar, a planchar, a montar... y un largo etcétera. Pero no nos enseñan a olvidar, una vez que aprendes eso no se olvida, puede parecer que sí, pero no, sigue ahí quieras o no recordarlo.
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