lunes, 5 de diciembre de 2011


Odio la forma que tiene de abrazarme, odio su sonrisa, su pelo, su mirada, sus manos, su nariz, sus mini lunares, sus cosquillas, su ombligo, sus juegos, su voz, sus palabras, en resumen ¡LE ODIO! Pero que harta de mentiras estoy diciendo... Ojala odiase algo suyo, aunque fuese su lunar de detrás de la oreja que tanto me encanta.

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